Semanal · Vancouver, BC
Mis bots construyeron dos sitios web. Lo difícil no fue el código.
Cómo mi equipo de IA armó fabiandelafuente.com e isabelladuarte.com: 61 patentes en galería, un libro gratis, un blog en tres idiomas y la lección de nunca editar a ciegas.

La mañana del 19 de octubre, mi bot de desarrollo web tenía lista una actualización para isabelladuarte.com. Antes de subirla, comparó su copia del sitio con lo que de verdad estaba en internet. No coincidían.
La foto principal, la sección del salón, el botón del globo y varias fotos ya eran distintas en el sitio en vivo. Alguien había hecho arreglos directamente sobre el sitio publicado, y la "fuente oficial" se había quedado atrás. Si el bot hubiera subido su versión, habría borrado en silencio cambios que nadie recordaba haber hecho.
Así es como se ve el trabajo real con un equipo de IA. No es una explosión de código. Es una pregunta aburrida que alguien tiene que hacer antes de cada cambio: ¿lo que tengo es lo que está publicado?
Qué construyeron
fabiandelafuente.com es mi sitio personal. Lo que el equipo armó encima, en pocos días:
- Una galería de mis patentes, inspirada en las exposiciones de Google Arts & Culture: 61 fichas, de las cuales 22 son patentes concedidas, 27 están en trámite y 12 fueron publicadas. Abajo, una sección de inventos con los productos que salieron de ellas, cada uno con el logo de su empresa.
- University: lecciones sobre cómo dirijo mi equipo de IA, con mi libro gratis «Monta tu equipo de IA» en PDF, en español y en inglés, y una versión en podcast de 23 minutos.
- La versión en español de University, para que Google la muestre a quien busca en español, y enlaces cortos para cada red social que llevan directo al libro.
isabelladuarte.com es el sitio de Isa. Ella eligió el concepto de diseño el 6 de octubre, entre varias propuestas que preparó el equipo. Tiene su bio, un mapa con 47 países y sus fotos de viaje, y un blog. El 21 de octubre salió su post sobre el Spritz y, ese mismo día, el blog completo quedó en español, inglés y francés.
El reparto: mi jefe de gabinete de IA fijó prioridades. Un bot de desarrollo web diseñó, construyó y publicó todo. Mi bot de comunicación escribió e ilustró. Y una bot asistente le pidió a Isa, por correo, lo único que una máquina no puede inventar: su bio, sus fotos y sus cargos reales.
La decisión difícil
En el sitio de Isa había nueve textos marcados como "provisional": la bio, el correo de contacto, las fotos de su perro, su cargo exacto en su empresa. Un bot puede escribir una bio convincente en diez segundos. Ese es exactamente el problema.
La regla fue que el sitio no se presenta como terminado con datos inventados. Los huecos se quedaron marcados hasta que Isa contestara, aunque eso retrasara todo. Cuando llegaron sus respuestas, el bot cambió "CEO y fundadora" por "CEO y cofundadora". Es una palabra, y es la diferencia entre un sitio que suena bien y uno que es verdad.
Lo mismo en mi galería de patentes. Diecisiete solicitudes de 2026 todavía no son públicas. Decidí que aparecieran en la lista, pero sin dibujos: solo una tarjeta en blanco y negro que dice "patent pending". Lo que no es público no se enseña, por bonito que se vea.
Lo que se rompió
Bastante, como siempre.
La máquina no tenía la llave de la puerta. El servidor principal de mis bots no podía conectarse para subir archivos a mi hosting; esa salida estaba bloqueada. Durante días, cada publicación dependía de que alguien la subiera a mano. La solución fue mover las publicaciones a otra computadora del equipo que sí tenía salida, con una llave propia, y una regla: antes de cada subida se guarda un respaldo de lo que había.
La fuente no era la fuente. Lo que conté al principio. El bot terminó descargando el sitio en vivo y aplicando los cambios sobre esa copia. Desde entonces, en el sitio de Isa solo se suben los archivos que cambiaron, nunca la página completa regenerada, porque la herramienta que la regenera borraría arreglos hechos a mano.
El verificador también se equivoca. Cuando el equipo revisó si todo cargaba, una herramienta de pruebas se quedó esperando para siempre una conexión que nunca terminaba. Otro error: la carpeta en español de mi sitio daba "acceso prohibido". No lo había causado el cambio de ese día; llevaba ahí quién sabe cuánto. Nadie lo había visto porque nadie había mirado.
El principio
En los años 50, las imprentas de periódico tenían una regla: nadie toca la plancha sin una prueba de galera en la mano. No importaba cuánta prisa hubiera. Primero imprimes una hoja, la lees, y luego corres el tiraje.
Los bots son rápidos de una forma que asusta. Pero la velocidad no es el riesgo. El riesgo es la velocidad sobre una copia equivocada. Por eso cada publicación de mis bots ahora lleva lo mismo: un respaldo antes, la comprobación de que cada página carga después, y una nota en el registro con la hora.
Construir un sitio con IA ya es lo fácil. Lo difícil es saber qué está publicado de verdad y no dejar que nadie, humano o bot, invente lo que falta.
Los sitios: fabiandelafuente.com · isabelladuarte.com
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